Me presento

Después de dos sesiones agotadoras de pruebas, el resultado que se desprendió es que soy una persona con un coeficiente intelectual de superdotado. Pero esto, lejos de los tópicos, no es ni la panacea ni la garantía del éxito.

Pues yo no lo veo

Mi preocupación está en el profesorado que atribuye a su visión la omnipotencia de verlo todo y que, por tanto, cuando dice “pues yo no lo veo” no da lugar a que pueda pasar y él no lo vea, sino que da por descontado que si él no lo ve es porque no es y punto.

Pasajeros

Esas miradas establecieron un vínculo. Pasaron a ser miradas que se necesitaban mutuamente y que, por tanto, sufrían cuando uno de los dos trenes aceleraba sin previo aviso imposibilitando su comunicación.

Sin embargo volvíamos a sentir la placidez de nuestra inquebrantable vinculación cuando nos reencontrabamos mirando cada uno por la ventana de nuestro vagón.

Buscando el botón de apagado

Rápidamente te das cuenta que el interruptor no está en tu poder. Sino que está en manos de quienes te acompañan, en manos de quienes tienen la capacidad de aportarte, de distraerte, de ayudarte a vivir un mundo, esta vez fidedigno a la realidad, pero lleno de sorpresas, de retos, de alegrías y sobretodo de oportunidades de poder participar.

Ansiedad, esa maldita compañera de viaje

Es en estas situaciones cuando uno se percata que esta lacra, esta desagradable compañera de fatigas no te va a abandonar. No está en su ADN dejar de perseguirte, no está en su espíritu dejar de ser un incordio, no pretende darte rienda suelta para hacer y deshacer a tu antojo. Ella seguirá presente y sólo tu fortaleza será la que podrá robarle sus minutos de gloria, sólo tu tenacidad será la que podrá enviarla al rincón de la marginalidad.

Gratitud

De tal manera que un día muy especial me levanté temprano por la mañana, decidido y comprometido a ir al banco. Pero, no un banco cualquiera, no en aquel donde tienes guardado el dinero, no. Madrugué para ir al mejor banco, aquel que tiene la llave para abrir la puerta de la felicidad: el banco de las emociones.

Altas capacidades post detecti

Ahora bien, el sumum del despropósito fue cuando el profesor nos pidió que hiciéramos una síntesis, la mía fue ésta y, no sé porque, pero no le gustó:

Alea jacta est

¡Alea jacta est! Ojalá nuestros hijos salgan victoriosos.

¿Te sientes orgulloso de ser superdotado?

Por tanto, no sé si me siento orgulloso de ser superdotado, pero sí de ser quien soy, y sobretodo de haber podido añadir una pieza fundamental en el puzle. Una pieza que se había extraviado y que formaba parte del kit original.