Ideas locas que nutren el alma

Que pervivan mucho tiempo los locos. Sobre todo los locos que tienen ideas locas. Y que están tan locos que cometen la locura de compartirlas con otros locos.

Hace unas semanas, a tenor que una nueva persona adulta anunciaba en twitter que tenía altas capacidades y que ponía en marcha un blog para compartir sus vivencias y sensaciones, se produjo una espontánea conversación con José Luís (el incansable aspersor). En ella dejaba caer que acababa de visualizar una idea loca.

Tuvieron que pasar unos días para que saliera a la luz esta idea loca. ¿Y en qué consistía? Aquí tenéis la explicación. Pero en resumen, se basaba en crear un grupo de apoyo entre adultos con altas capacidades.

Estuve unos días dubitativo. Incluso lo compartí con alguien a quien conocí a través de este mundillo. Me daba reparo, me generaba un poco de vergüenza desenmascarar mi anonimato, pero el uno por el otro acabamos animándonos a participar.

Los primeros días, hasta que no se rompió el hielo, me sentí un poco raro, la verdad. Incluso me llegué a plantear la salida. Me sentía extraño, como si yo allí sobrara. Vamos, como si fuera un impostor que se había colado en una reunión que no era la suya.

Pero pasados los días empecé a sentirme cómodo, muy cómodo, a trazar complicidades, a percibir las formas de pensar y afrontar la vida de cada uno y, por tanto, a saber por dónde tirar en las conversaciones con ellos. 

Se da allí lo que no he podido o sabido tener nunca, un espacio con variedad de gente en el que poder ser yo. Un yo sin ataduras, sin armaduras, sin una piedra en el bolsillo por si acaso. Un yo que no siente ridículo de explicar lo que piensa, lo que hace o lo que le gustaría. Aunque a veces he borrado alguna cosa pasado un rato, lo confieso. Pero la sensación allí es cada vez más agradable. Y ¿Saben? Esto es genial. Me siento genial.

Y esto me lleva a ser consciente de lo que me habría perdido de no haber entrado. Pero también me lleva a ser consciente de todo lo que me he estado perdiendo desde tiempos inmemoriales.

Allí compartimos experiencias, pensamientos, ideas, reflexiones, risas… y resulta sorprendente en la de cosas en las que coincidimos, en el parecido entre los relatos biográficos de cada uno. Obviamente, también hay diferencias, quizá tantas como semejanzas. Pero es tan de agradecer estar con gente con la que compartes similitudes, por pocas que sean. Uno se siente menos extraño, menos fuera de contexto de lo habitual.

Ya sé que esto no es a lo que aspiraba mi psicóloga. Ella pensaba en algo mucho más ortodoxo. Un grupo de amigos con los que quedas para tomar algo, con los que charlas un rato, te ríes y con los que puedes quedar para muchas otras cosas.

No es eso, está claro, pero es mucho más de lo que tenía. Y me agrada, incluso puede que mucho más que la idea primigenia que ella pudiese tener.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Silvia dice:

    Me alegro de poder compartir locura.

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  2. José Luis dice:

    Una idea loca no se convierte en bella locura sin la participación activa de unos locos maravillosos que la hagan realidad.

    Gracias por poner en palabras un sentimiento que muchos estamos desarrollando en esta red que mañana cumple tan solo un mes.

    Le gusta a 1 persona

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